En general, solemos considerar que algo escaso es valioso, y esta noción puede afectar de manera positiva en las elecciones hechas por los consumidores.

Imagina que entras a una heladería y buscas un sabor nuevo para probar. Todos los sabores están disponibles excepto el de vainilla, que ya casi se ha agotado. Por alguna razón, ahora parece ser el más apetitoso de todos y tu deseo ha cambiado por completo. Lo único que quieres probar tu también ese sabor que tanto éxito parece tener.

La escasez también evoca ese temor de perder una oportunidad que no volverás a tener. Cuando compramos online, con mucha frecuencia vemos anuncios “¡Sólo quedan 2 en stock!” o “¡Por tiempo limitado!”. Ésta ha sido hasta hoy una táctica de neuromarketing muy exitosa para la industria del comercio electrónico:  crear algún tipo de urgencia normalmente impulsa a los consumidores a comprar.