Si quieres fidelizar a tus clientes una de las formas más rápidas es creando un ritual, acostumbrándoles a una forma de trabajar determinada que les haga difícil el cambio.

Por ejemplo, entrar a tu CRM cada mañana antes de empezar a trabajar para ver todas tus métricas actualizadas o contactar con los clientes siempre el mismo día a la misma hora para conseguir que te estén esperando.

Los seres humanos somos gente de costumbres y no nos gusta que nos las cambien.