Por naturaleza, los clientes quieren opciones. O mejor dicho, ellos dicen que quieren tener opciones. Roger Dooley, autor de Brainfluence (Influencia cerebral), concluye en un estudio para la Universidad de Columbia que ofrecer demasiadas opciones a los consumidores puede abrumarlos y terminar por generar la pérdida de una posible venta.

Pongamos como ejemplo una tienda que vende sólo camisetas. De todo tipo, desde las más  deportivas hasta las más formales. Al otro lado de la calle, hay un prometedor diseñador que vende gran variedad de prendas de vestir: pantalones, vestidos y, como no, también camisetas. Con tantas opciones disponibles en la tienda de camisetas, un cliente podría pasar horas revisando todo el inventario pero en la tienda de enfrente, donde la selección es menos agotadora, es probable que el cliente tenga más éxito en encontrar algo que le guste lo acabe comprando.

Al ofrecer una selección más pequeña, tus clientes podrán considerar los pros y los contras de tus p`productos y tomar una decisión más fácilmente.